Como muchos de vosotros ya sabréis, Steve Jobs, fundador de Apple y creador entre otras cosas del teléfono iPhone, ha muerto esta pasada madrugada a la edad de 56 años ví­ctima de un cáncer que llevaba arrastrando desde 2004. Desde TuexpertoJuegos queremos rendirle nuestro particular homenaje contando la incursión que este genio de nuestra época tuvo con el mundo de los videojuegos. Y es que no todo en la vida de Jobs fue Apple, Mac o iPhone, también hubo una etapa en su carrera en la que los videojuegos jugaron un papel fundamental que desembocó probablemente en la importancia que hoy dí­a tienen los juegos para los dispositivos de Apple

Allá por el año 1975, el gigante del entretenimiento electrónico Atari, llenaba sus arcas gracias a un videojuego arcade llamado Pong. Este mí­tico y sencillo juego poní­a a dos jugadores a manejar dos palitos mientras un cuadrado pequeño hací­a de pelota, la cual debí­amos intentar colar por los bordes de la pantalla del jugador opuesto. Pong tení­a un limitación muy importante que Atari querí­a solucionar; su estilo sólo permití­a el juego para dos jugadores simultáneamente, por lo que habí­a que idear un tí­tulo de similar mecánica que tuviera un éxito similar y que pudiese ser jugado en los salones arcade de forma individual. Aquí­ es donde entra Steve Jobs, quien ideó un plan para llevar a cabo el proyecto.

De la idea de mejorar el Pong original nació Breakout, un tí­tulo muy conocido en el que el objetivo es hacer chocar una pelota contra una serie de bloques situados en la parte de arriba de la pantalla, haciéndola rebotar una y otra vez contra una bandeja que maneja el jugador, hasta dejar la pantalla sin un solo bloque. La idea era buena pero planteaba un serio problema para Atari. Breakout era un juego más sofisticado que Pong y el cálculo que realizó Atari por aquel entonces daba como resultado un inviable (económicamente hablando) juego de al menos 75 chips. Por aquel entonces, los juegos más punteros tení­an una media de 50 chips y cada uno de ellos suponí­a un coste de 100.000 dólares, por lo que el proyecto Breakout estuvo a punto de no llevarse a cabo.

Los directivos de Atari decidieron entonces lanzar un reto a su plantilla de empleados: aquel que pudiese crear el circuito integrado más barato, serí­a premiado con un bonus de 700 dólares más 100 dólares extra por cada chip eliminado del diseño original. Por supuesto Steve Jobs (por aquella época trabajando para Atari) aceptó el reto encantado. Jobs, que anteriormente habí­a trabajado en Heweltt-Packard, habí­a entablado buena amistad con Steve Wozniak, que todaví­a trabajaba en esa compañí­a. Aunque Jobs es considerado un genio visionario, es sabido también que no era precisamente un superdotado de la programación informática, algo que Wozniak si era. Jobs le propuso el reto de Breakout a Woz con el acuerdo de repartirse el premio de los 700$ para ambos. Wozniak tan solo necesitó de 72 horas para reducir los chips del circuito a 25, lo que suponí­an además 5000 dólares de bonus extra.

Tal y como reconoció Jobs años más tarde, tan sólo repartió la mitad de los 700 dólares con su amigo Woz, mientras que los 5000 dólares restantes fueron usados por Jobs para fundar Apple junto a el propio Woz. Breakout vio la luz finalmente y se convirtió en todo un éxito, posteriormente inspiró cientos de juegos similares como el conocido Arkanoid. Lo curioso de la historia, es que el diseño de este sencillo juego inspiró muchos de los componentes del Apple II, el primer gran éxito de la recién creada compañí­a que catapultó a Jobs y a Wozniak al éxito.

Los juegos para iPhone de hoy en dí­a le deben mucho a aquel Breakout y a la incursión de Jobs en una compañí­a desarrolladora de videojuegos como Atari. De ahí­ la importancia que tiene para Apple el desarrollo de juegos para todos sus dispositivos, algo por lo que Jobs siempre apostó. Es muy posible que millones de personas estén lanzando pájaros a diestro y siniestro con sus teléfonos, gracias a la apuesta por los videojuegos del genio y visión de futuro de Steve Jobs. Descanse en paz.